martes, 29 de junio de 2010

Ventilador

Me he comprado un ventilador, para poder soportar las temperaturas extremas de Ansbach... Aquí, a partir de las cuatro de la tarde, no hay quien esté, y para estudiar es lo peor del mundo


FuUuUuUuUuck, se me había olvidado que estos aparatos eran obras de ingeniería, madre del amor hermoso


Bueno, por algo se empieza


A falta de destornillador, bueno es un cuchillo para la mantequilla


Esto va cogiendo forma


Parece que esté montando un cañón o algo de eso


¡Anda mira! Pero si es un ventilador


Parece que está bien, vamos a hacer la prueba definitiva






Por suerte tengo garantía de dos años...

Ahora en serio, tuve que desmontarlo, había algo mal colocado



Estas piececitas son las que pierdes y te quedas sin todo el dispositivo


De ahí no se escapa


Y como ha jugado y ganado España, pues a hondear la bandera

sábado, 19 de junio de 2010

viernes, 4 de junio de 2010

Eso aquí está "vietado"

Ahora mismo estoy con Pablo (para variar, dice él), en el tren hacia Mainz.

Hicimos una parada en Würzburg, que duró más o menos cuarenta minutos, y yo no tenía nada mejor que hacer que dar de comer a una pobre paloma a la que le faltaba la pata derecha, e iba cojeando por todo el andén.

Tras un buen rato de alimentar a la paloma, y tras un par de intentos de Pablo de comérsela, un hombre alemán muy “amable” me avisó de que si no paraba automáticamente de dar de comer a la pobre e idefensa paloma coja se vería obligado a llamar a la policía para que me metieran una multa de 200 a 300 € (el hombre sabía español a todo esto), porque eso, palabras textuales del hombre: “Oiga, senior, yo no sé si eso en su país está permitido, pero aquí está ‘vietado’ (esta parte la repitió como 10 veces, por poco Pablo se parte en su cara), porque son insectos (si hubiérais visto su cara de odio y el tono de voz…) y si no se detiene, la policía le pondrá una multa de 200 a 300 €”; Luego repitió lo de “vietado” unas cuantas veces más y yo le di gracias por la información, porque vacilarle no estaba entre las opciones.

La verdad es que me puso de mala hostia, porque fue muy antipático y para una vez que habla español podría haberse esmerado en ser un poco más afable y no parecer un, digámoslo claro, gilipollas, pero además de los gordos.

De lo que más me acuerdo es cuando los llamó insectos… Vale, son las ratas del aire, ¿no? Pero no me parece justo.

Como lo pille por España le diré que no sé si en Alemania estará permitido, pero que en España, ser así de guiri y llevar calcetines con sandalias está “vietado”.

Bremen y Hamburgo

Ahora que tengo tiempo, voy a intentar escribir un resumen del viaje a Bremen y a Hamburgo.

El viaje fue adelantado al jueves 27 porque pensé que no podía aguantar ni un solo día más sin ver Lost, que había acabado el día 24… El no poder verlo con mi hermano, Cris y Ana fue una pena, porque fue con ellos con los que vi la serie, pero bueno, por lo menos en el Höllentalklamm me lo pasé muy bien, lo malo es que me destrocé los pies.

El viaje estuvo lleno de himnos religiosos cantados por Vivó y por mí, no parábamos, al final Fede y Pablo estaban de nosotros hasta arriba.

Tras comprar las provisiones necesarias para el viaje a Bremen, que eran unas cinco horas más o menos, nos dispusimos a coger el tren. La verdad es que se me hizo muy ameno, escuché la radio alemana, escuché música, leí algunas cosillas, usé el diccionario, y poco más.

El paisaje va cambiando conforme vas hacia el norte, no sabría explicarlo, pero para mí la diferencia entre Franconia y Baviera, y el resto de Alemania, se me ha hecho muy notable.

Al llegar a la estación de Bremen, nos encontramos con Fede y con Vivó, y lo siguiente fueron los abrazos y los “me alegro de veros”, que estuvieron a la altura. Yo además iba con mi camiseta de Dharma y empezaron en plan de: “Eh, eh, eh, aquí habéis venido para ver Lost”.

La verdad es que no hicimos mucho más. Dejamos las cosas en la habitación de Fede y nos fuimos a cenar al centro, y a continuación a casa de Jesús, ese mítico personaje de Cartagena que ya conocimos en su momento en Berlín…

Allí conocimos a algunos amigos suyos (todos españoles e italianos) y a los Giorgio, que son, directamente y sin exagerar, unas personas excelentes, simpáticas, divertidas y todos los adjetivos buenos que se me puedan ocurrir. Además, como vivían juntos, Jesús había aprendido italiano y los italianos habían aprendido español, bastante bien, la verdad.

Luego, cuando se fueron de fiesta, nosotros nos quedamos a ver Lost… El final precioso, pero únicamente como final, ya que todavía faltaban muchas cosas por explicar, así que contento por una parte, y descontento por otra.

Después de una larga discusión, nos fuimos a dormir sobre las cinco, más o menos.

Horas más tarde, nos levantamos dispuestos a hacer una visita general de Bremen, y la verdad es que la ciudad está muy chula, a mí me gustó mucho. La arquitectura es increíble y el ladrillo típico es el rojo, así que todo tenía un aspecto uniforme impresionante.

Estábamos cansados, pero aún así luego nos fuimos de fiesta… Yo que no lo había hecho en Ansbach, había hecho un viaje de cinco horas para acabar en una discoteca con todos los españoles e italianos, también franceses y colombianos, ahí había de todo.

La discoteca estuvo bien, no estaba permitido fumar, que era lo mejor de todo, así que me lo pasé bien, en general… Respecto a la noche, no tengo mucho que decir, sólo que Vivó y Fede son los putos amos españoles, como diría Bastian.

Al día siguiente no empezó la jornada hasta las seis de la tarde, estábamos muy cansados, pero por lo menos fuimos a ver alguna de las cosas que Bremen podía ofrecer.

Estábamos pronto en casa para dormir, ya que al día siguiente nos íbamos a Hamburgo.

De todas formas todavía quedaban sorpresas aquella noche, ya que Alemania ganó Eurovisión… Sinceramente, no se lo merecía, había mucha gente que le daba mil patadas en el culo a la Lena Meyer. La cosa es que no vimos el festival, únicamente los resultados, pero igualmente animábamos a Alemania, pero cuando escuché la canción y leí la letra… Vaya tela.

El día siguiente fue característico por dos cosas: Hamburgo y el Monopoly en el móvil de Vivó.

¿Qué voy a decir? Pues que es una ciudad grande, grande, grande, y nos la pateamos por lo menos hasta la mitad. Además, el tiempo era muy malo, no paraba de llover, y a veces fue necesario buscar refugio, donde sacábamos el móvil y seguíamos jugando al Monopoly.

Grande, y además bonita. Me lo pasé muy bien.

Aún así, luego ya se notaba el cansancio, así que sobre las siete más o menos nos dimos la vuelta para volver a Bremen y poder cenar en uno de los sitios que más recomendaba Fede, y la verdad es que muy bien… Lo malo es que Vivó perdió sus gafas, pero al día siguiente las pudo recuperar.

Al día siguiente, lunes, sólo quedaba recoger, llevar a Vivó al aeropuerto para despedirse de él y marcharnos nosotros de vuelta a Ansbach.

No paro, dos días después, miércoles, estoy en el tren a Mainz.

 
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