De vuelta, me encontré con dos de los hijos de la señora Hedderich, me paré a saludarlos, y enseguida me despedí, porque tenía cita en clases de español con su madre, para tocar villancicos (únicamente dos, tampoco mucho tiempo), darles turrón, y hablar un poco de cómo es la Navidad en España, me puse a testear el nivel de español de Martin, y tengo que decir que es bastante bueno.
Ahora nada más, mañana examen de ruso.

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