Ese hombre me ha caído mejor imposible.
Nada más bajar, él nos dijo: “Hoy no veremos auroras boreales, ¿aún así queréis hacer la excursión?”; Cosa que los demás no te dicen, porque directamente van a ver cuánto dinero te sacan.
Era algo que ya sabíamos, pero bueno, igualmente queríamos andar con raquetas de nieve por el bosque nevado de noche.
Caminamos mucho y aprendimos muchas cosas interesantes, y la historia del hombre me gusta mucho.
Es francés, pero su mujer es finlandesa, y bueno, al principio vivieron en Helsinki, pero luego se mudaron a Rovaniemi porque la mujer había alentado a su marido para que montara un negocio de ese tipo, porque él era muy deportista y le encantaba estar fuera, con la naturaleza.
No tengo ninguna queja, fue un dinero muy bien empleado, y si alguna vez volvamos a Rovaniemi (que yo, por mí, no vuelvo ya, porque este país no tiene nada), haremos más intentonas con él. Un hombre honrado, bueno, y que te enseña cosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario