Ese día nos levantamos sin ningún plan en el horizonte...
Como siempre, me levanté a una hora más o menos temprana y me puse a hacer mis cosas, mientras Jakub dormía.
Tres horas más tarde, cuando se levantó, al poco tiempo se presentó Micha en nuestra habitación, diciendo que nos vistiéramos, que nos íbamos en un máximo de quince minutos al Altmühlsee, que estaba hasta arriba de estudiar y necesitaba ese descanso como agua de mayo.
Así que me calcé el bañador y nos fuimos de camino al lago del molino viejo...
Horrible, horrible, horrible, qué maldito calor, qué asco de tiempo, pero bueno, al llegar allí, lo primero que hicimos fue buscar una sombra generosa.

Después de darnos el primer baño (madre del amor hermoso, qué fresquita que estaba el agua), jugamos un poco al volley, donde demostramos nuestra profesionalidad con el balón... En verdad estuvo muy igualado y todos marcamos puntos, pero las mejores jugadas diría yo que fueron por nuestra parte.

Nos tumbamos debajo de este árbol para dejar la mente en blanco un rato...

Después de alquilar una barquita de esas a pedales, durante una hora o así, era el momento de irse para comer algo.


La primera vez que pedí por favor que quitaran algo del plato, porque de normal siempre me lo he comido todo.

Jakub tiene cara de mala leche porque el calor era insoportable... Contrario de lo que le dijimos, se quitó igualmente la camiseta en el restaurante. Todos le insistimos en que se vistiera, pero igualmente hizo lo que le dio la gana. Ese es el espírituo checo, ¿no?

No hay mucho más que decir, estuvo muy chulo, aunque acabamos todos un poquito requemados.
Como siempre, me levanté a una hora más o menos temprana y me puse a hacer mis cosas, mientras Jakub dormía.
Tres horas más tarde, cuando se levantó, al poco tiempo se presentó Micha en nuestra habitación, diciendo que nos vistiéramos, que nos íbamos en un máximo de quince minutos al Altmühlsee, que estaba hasta arriba de estudiar y necesitaba ese descanso como agua de mayo.
Así que me calcé el bañador y nos fuimos de camino al lago del molino viejo...
Horrible, horrible, horrible, qué maldito calor, qué asco de tiempo, pero bueno, al llegar allí, lo primero que hicimos fue buscar una sombra generosa.
Después de darnos el primer baño (madre del amor hermoso, qué fresquita que estaba el agua), jugamos un poco al volley, donde demostramos nuestra profesionalidad con el balón... En verdad estuvo muy igualado y todos marcamos puntos, pero las mejores jugadas diría yo que fueron por nuestra parte.
Nos tumbamos debajo de este árbol para dejar la mente en blanco un rato...
Después de alquilar una barquita de esas a pedales, durante una hora o así, era el momento de irse para comer algo.
La primera vez que pedí por favor que quitaran algo del plato, porque de normal siempre me lo he comido todo.
Jakub tiene cara de mala leche porque el calor era insoportable... Contrario de lo que le dijimos, se quitó igualmente la camiseta en el restaurante. Todos le insistimos en que se vistiera, pero igualmente hizo lo que le dio la gana. Ese es el espírituo checo, ¿no?
No hay mucho más que decir, estuvo muy chulo, aunque acabamos todos un poquito requemados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario