Fue por ello por lo que ayer fuimos a tomar unas cervezas (yo me tomé un zumo de manzana, cómo no, jajaja) y luego un helado todos juntos.
Poco después, y visto que la tormenta se cernía sobre nosotros, decidimos volver a la residencia sobre las diez, habiendo estado un par de horas en total hablando de esto y de aquello, y de cómo pasaba el tiempo.
Seis meses de Erasmus no habría sido nada...
Sí, el gracioso de Pablo me hizo girar en el últo momento, pero por suerte ese es mi lado bueno de perfil :P

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