Resulta que Jakub, en su viaje a Nürnberg del día de ayer, se cargó una de las válvulas de la rueda de mi bici... Ya sabemos que mi bici no es para echar cohetes, así que al final lo que era más barato, me va a salir igualmente caro, porque había que repararla.
A la vuelta de la tienda de bicis, que había ido él con Pablo, llamó desde abajo, diciéndome que tenía que bajar, que tenía que verlo.
Así que nada, ahí bajaba yo, tan feliz, cuando salgo por la puerta y me dirijo a donde estaban las bicis, para ver poco más tarde cómo de repente Pablo surgía de las profundidades en las que se había escondido, con una botella de agua que me vació por encima hasta la mitad...
La otra mitad fue para Jakub, por traidor.
Bueno, se agradece, porque cuando uno vive dirariamente a 35ºC, no tiene queja de una botella de agua derramada por encima.
Esta fue la cara de Pablo mientras salía de las sombras y me vaciaba el agua por encima:
A la vuelta de la tienda de bicis, que había ido él con Pablo, llamó desde abajo, diciéndome que tenía que bajar, que tenía que verlo.
Así que nada, ahí bajaba yo, tan feliz, cuando salgo por la puerta y me dirijo a donde estaban las bicis, para ver poco más tarde cómo de repente Pablo surgía de las profundidades en las que se había escondido, con una botella de agua que me vació por encima hasta la mitad...
La otra mitad fue para Jakub, por traidor.
Bueno, se agradece, porque cuando uno vive dirariamente a 35ºC, no tiene queja de una botella de agua derramada por encima.
Esta fue la cara de Pablo mientras salía de las sombras y me vaciaba el agua por encima:

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