Por la tarde cogimos el tren a Bayreuth, donde Marc y Pablo se quedaron fritos. Yo me quedé despierto vigilando todo, por si acaso, aunque parece ser que en Alemania no hay temor a que te roben nada :P
Llegamos a Bayreuth donde nos encontramos con Claudia y Pia, esta última hablaba tan sólo Alemán, así que estuvo bien poder comunicarse en Deutsch un poco para variar. Nos acercamos a la universidad para echar un vistazo, y luego fuimos a la antigua residencia de Marc, alejada a tope de la ciudad, pero muy, muy bonita la situación.
Conocimos a Jan, uno de sus mejores amigos, de Berlín, y su Alemán se entendía muy bien, lo cuál nos alegró mucho, parecía que entendíamos casi todo, aunque fuera únicamente por el contexto y palabras sueltas... Y es que aquí abajo, en el sur, el acento es muy fuerte.
Luego fuimos al local celestial, donde Óscar, el profesor cubano de salsa, hablaba Alemán con acento cubano, la entrada era gratis, la gente dejaba sus cosas por donde pillaba porque sabía que no iban a entrar a robar, no se permitía fumar dentro, el agua mineral era gratis, los cubatas a 2 €, y heavies, emos, abuelos y frikis, bailaban todos juntos salsa en armonía.
Como ya dije, parecía el cielo.
Luego de unas 5 horas de salsa, más o menos (el tiempo se pasó bastante rápido), nos fuimos de vuelta a la residencia, tras despedirnos de Claudia, que se va a Australia, pongo algo de lo que fue la conversación de Claudia con Pablo:
C: Sí, quiero ver Tasmania.
P: AY, TASMANIA, EN RUMANÍA, QUÉ CHULO.
(Al día siguiente, se lo comenté a Pablo, y le dije que Tasmania no estaba en Rumanía, y me dijo, "Sí, hombre, donde vivía Drácula", tras un breve facepalm le dije "Transilvania")
Pablo y yo compartimos una cama de matrimonio, porque ninguno estaba dispuesto a dormir en un colchón en el suelo.
Pia, Claudia, Jan, Judit, todos unos cracks.

No hay comentarios:
Publicar un comentario