Esta mañana nos levantamos a las 7 y cuarto en la antigua residencia de Marc, y desayunamos con Jan delante del balcón de su habitación, con vistas a la pradera. Precioso.
Tras despedirnos de él, nos fuimos a Bayreuth y estuvimos buscando bicis y mirando algunos lugares de interés. Después de eso nos montamos en el tren y empezamos el viaje de vuelta.
Tras el transbordo en Nuremberg, fuimos a la oficina turística para recopilar información.
Ya en el tren a Ansbach, conocimos al Herr Hartmann, que es el propiertario de la casa donde vive Marc, muy entrañable, y se le entendía todo lo que hablaba. También había estado en España, así que hablamos un poco de lugares españoles.
De vuelta en casa, hasta los mismísimos de estar fuera, tras darme una ducha y comer, me eché una siesta hasta las cinco menos algo, y luego, aprovechando el Bayern-Ticket, nos fuimos a Bad Windsheim, un pueblecito a menos de una hora de Ansbach, precioso, parecía de cuento.
Ahora a descansar, por favor, quiero dormiIiIiIiIiIir...

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