Tras llegar al aeropuerto, averiguar dónde estaba todo y hacer acopio de "valentía", según me dijeron mi hermano y mi madre, me puse a temblar como una niña al no encontrar el DNI, p
orque es que si no lo llego a encontrar, me voy a la mierda.
Pero lo peor no acaba ahí, lo mejor de todo es que me había dejado todo el dinero en casa, y me tuvieron que dar lo que llevaban encima (parecía un atraco), pero bueno, como es el principio, tampoco le doy de momento mucha importancia, simplemente hay que estar más atento.
Tras despedirme de la familia de Pablo, y por supuesto
, de la mía, nos fuimos Pablo y yo de camino al avión que nos llevaría a Alemania. Wir sind auf dem Weg.
Al estar en medio del vuelo, los cracks de Tuifly nos ofrecieron un bocata y un refresco gratis. Yo le pedí al azafato: "Ein Glas Cola, bitte"; Ya tuve que pronunciarlo mal, porque el hombre me dijo: "Wie, bitte?", y yo, "CO-LA". Y pensando, "si aquí no me entienden, allí abajo a saber". A la azafata le pregunté: "Was haben Sie?", me dijo en inglés, "queso", pues nada, queso, qué se le va a hacer.
Al llegar, estuvimos casi 15 minutos esperando a que apareciera mi guitarra, y resulta que me habían jodido trozos de la funda dura, y se le calleron algunos trocitos. Estuve por volver y repararla con la piel de los culpables, pero no quería e
mpezar con mal pie, y además, las cosas no funcionan así.
Bajamos a la estación de metro, nada más bajar, nos encontramos con una chica española en un banco, que también esperaba el tren de cercanías para Hauptbahnhof, la estación central de Stuttgart, al menos de metro. Pablo tenía impreso todo, pero no estábamos seguros de cuál coger, no obstante, la chica nos dijo cuál coger, el que curiosamente llegó nada más bajar y tardó 5 minutos en irse, pero con nosotros dentro.
Revisión general de la mochila, ¿llevo los papeles? Estoy harto de meter la maldita combinación del candado cada vez que quiero abrir la mochila, n
o obstante, es mucho mejor un candado de combinación que uno de llave, porque la llave la puedes olvidar, pero si te aprendes la contraseña bien, a no ser que tengas alguna enfermedad extravagante, la recuerdas por fuerza.
Stuttgart es casi como Valencia, pero mucho mejor cuidado.
Los paisajes con el tren de cercanías eran muy bonitos.
Nada más llegar a Hauptbahnhof después del Stadtmitte, Pablo no sabía cuál tren había que coger en ese momento. Yo no caí en ese momento de que lo que teníamos que coger era un tren de largas distancias, no uno de cercanías, y que uno no lo iba a poder coger en la estación de metro. Así que Pablo fue a buscar información mientras yo me quedé con el equipaje, vigilando, que no hubiese gente mala que me quisiera mirar el pito.
Finalmente, cayó en que había que buscar una estación de trenes central, igual que en Valencia,
nada más salir del metro en el centro está la Estación del Norte, apenas salir del metro de
Suttgart estaba la Hauptbahnhof Alemana, con el
escudo del Deutsche Bahn y el Águila.

He de decir que se conserva igual.
Después de realizar mi primera compra en Alemán, con un tono tembloroso y acento regulero...:
Yo: Guten Tag, ich hätte gerne eine Flasche Mezzo Mix (SPEZI FUCK YEAH!!!), und eine Flasche Mineralwasser, bitte.
Señora mayor que vendía refrescos, croissants, pretzels y cosas de ese estilo en la entrada de la Hauptbahnhof: Wasser mit gas oder ohne gas?
Yo: Ohne Kohlensäure, bitte.
Señora mayor que vendía refrescos, croissants, pretzels y cosas de ese estilo en la entrada de la Hauptbahnhof: OK, das macht zwei Euro zehn.
Yo: Hier haben Sie.
Señora mayor que vendía refrescos, croissants, pretzels y cosas de ese estilo en la entrada de la Hauptbahnhof (Mientras cobraba): Zehn Cent, vielleicht?
Yo: Ja, klar... Hier.
Señora mayor que vendía refrescos, croissants, pretzels y cosas de ese estilo en la entrada de la Hauptbahnhof: Also, dreimal fünf Euro, und zwei Euro, danke schön!
Yo: Danke schön, auf Wiedersehen!
Esa fue la primera compra en Alemán, el Spezi no estaba muy frío, pero me satisfizo, jajajaja.
Qué más, Pablo estaba vigilando el equipaje mientras yo había ido a por el agua y el refresco, y puntualmente llegó el tren de la Deutsche Bahn.
Antes de comenzar el viaje, nos pusimos en lo que era en esta vuelta la cola del tren, era muy espaciosa en comparación con los demás vagones, pensamos que era primera clase y dijimos de irnos, yo personalmente no iba a preguntar nada, porque no sabía ni cómo se plantearía la pregunta, pero nos cruzamos con un señor calvo muy amable que era el revisor, bastante joven también, y le dije:
Yo: Entschuldigung, ist das erste Klasse? (Fijo que está mal)
Revisor calvo simpático: Nein, es ist subenempujenestrujenbajen. (Tal vez dijo algo de Turista)
Yo: ... Bueno, Pablo, ha dicho que no, así que perfecto xDDD
Bueno, el tren se puso en marcha a las 14:07 - 14:10, y pasando por muchos paisajes encantadores, llegamos a Ansbach. Pablo se quedó traspuesto durante el viaje, se puso su musiqueta y se echó a dormir, yo vigilaba el equipaje y miraba el paisaje mientras tanto. Todos los pueblos eran muy cucos, daban ganas de bajarse y decir: "De aquí no me mueve nadie". Durante el viaje nos llamó Marc, nuestro querido Alumno Mentor, tiene 24 años y estudia Ingenería Industrial en Ansbach, aunque él no es de allí. Resultaba que hablaba español.
Cuando bajamos del tren, a Pablo casi se le olvidó el portátil y entro corriendo, y a la vuelta casi me tira la guitarra al suelo, serían los nervios, digo yo, porque si se llega a dejar el portátil, lo corro a gorrazos en nombre de su familia.
Marc resultó ser un chico de lo más simpático, con una cara de buena persona de aquí a diciembre y con un acento de español de Centroamérica o América del Sur, luego resultó que estuvo trabajando medio año en Guatemala, así que perfecto, lo siento, sé que tengo que hablar Alemán, pero un Alemán que hable español nos viene como agua de Mayo.
A la salida de la estación, buscamos un taxi, resulta que en Ansbach les dan un presupuesto para que se gasten en nosotros, en transporte, museos y demás, lo siento, seguro que hay más sitios en los que lo hacen, pero yo es la primera vez que lo veo.
Llegamos a la Studentwohnheim, donde nos recibió un semiencargado, a la espera de que llegara el Hausmeister (no es Stiffler, pero ese hombre de una hostia te parte en dos), y no conseguí entender nada de lo que decía. A Pablo le tocó una habitación pegada a la puerta de acceso y a la calle, y es una putada, pero la que me tocó a mí es perfecta, en un tercer piso, y con unas vistas bastante bonitas. Me dieron cortinas que tuve que poner y poco más. Al Hausmeister le intenté decir:
Yo: Um zweiundzwanzig Uhr, es ist... Ruhe? (YOU MA-MA-MA-MAKE ME HAPPY)
Herr Stützler con cara de asesino psicópata: Soll...
Me empecé a reír, porque miró a Marc con cara de: "¿Este qué pretende hacer aquí?", yo únicamente quería saberlo para saber a qué hora no debía tocar, pero también soy tonto, eso es internacional, pasa en Pekín y también en Pokón.

Nos encontramos con un carro de la compra en mi altura, como el centro comercial está al lado, lo puedes acercar sin problemas a la residencia, pero el crack que lo dejase ahí no lo llevó de vuelta, y Herr Stützler dijo algo:
Herr Stützler bromeando, pero con cara de asesino: "Blablablabla zurück"
Que vamos, que eso había que llevarlo de vuelta al centro comercial, que nosotros no hiciéramos lo mismo, por favor (Kein Problem). Nos enseñó la sala de tele, con una tele, la bandera de Alemania
y cuatro sofás con pinta de dudosa higiene y calidad, pero era muy cuca la sala, tengo que pagar próximamente.
En fin, por fin conocía a Frau Rauscher, la mujer con la que intercambiaba correos electrónicos días sí día no para preguntarle cosas, y es que esa señora es una crack, nos hablaba en Alemán, despacio y moderando el acento, igualmente no conseguíamos pillar más de la mitad pero sí alcanzamos a hacernos una idea general y decir algunas barbaridades gramaticales. En serio, una crack.
Todo bien, luego quedamos con Marc y nos fuimos a tomar algo por ahí, con una amiga suya, Alex, que estuvo medio año en Madrid, trabajando, así que no hay suerte con el Alemán.
Pronto a la habitación, a colocar las sábanas y a dormir.
Lo único, que hoy no hay almohada.
Hace un frío que pela, me tuve que levantar para ponerme un pijama de invierno.
Pero da igual, por eso vine.
Aquí estamos.
6 meses para volver.

Parraaaaa no pongas cosas en aleman que no nos enteramos de nada!... por lo que dices os habeis pasado todo el puto viaje vigilando las maletas, ese es el espiritu! saludos a los dos giris.
ResponderEliminarVivó
Bueno, me queda el consuelo de que no soy la única que no entiende ni "mieda".
ResponderEliminarEn fin...
Yo ya te he dicho que si vas a escribir algo en alemán al menos tengas la decencia de ponernos la traducción a los retardeds. (o por lo menos lo que intentabas decir xD)
=3