Esta tarde nos fuimos con las bicis, aprovechando, no que hubiese salido el sol, porque no lo hizo, sino que dejó de llover y el cielo estaba más o menos despejado.
Así que nos fuimos al barrio de Eyb, donde vive Marc, a él no le llamamos, pero estuvimos por ahí dando vueltas, sudando y circulando con precaución.
La cosa es que va Jakub y se compra 12 botellas de agua con gas, en el Norma que hay más allá de l'Orangerie, y pretendió transportar los dos packs, poniéndolos en los manillares. Desde el primer momento sabríamos que se romperían, pero bueno, a Jakub pareció no importarle, aún sabiendo que luego no habría forma humana de transportarlas.
Resultó que se acabó rompiendo al lado de donde unos hombres estaban descargando unas herramientas de una furgoneta (nos confundieron pensando que éramos franceses, porque a un hombre se le cayó algo, se lo recogí, y me dijo "Merci beaucoup", enterándome yo de que hablando Alemán tengo acento francés) :P
Así que nada, recogimos, Pablo se metió dos botellas bajo el brazo y condujo con ellas, mientras que yo ya llevaba un par de botellas en la mochila ("¿Por qué llevas siempre mochila?"), y seguimos hasta que se volvieron a romper los dos packs, recogiéndolo todo y volviéndonos a cargar con algunas más, hasta finalmente llegar a la residencia sobre las siete y media.
Desde luego, este chico está loco.

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