Fuimos por la mañana al tour ese de los búnkeres de la Guerra Fría.
Muy interesante. Después del tour, fuimos rápidamente al Hostal y luego a la Parisierplatz para coger sitio. Estuvimos casi tres horas antes, eso sí, en primerísima fila.
Con la pesada aquella cuya risa era únicamente comparable a la de un mono titi hasta las cejas de droga y en época de apareamiento. Tuvimos que ofrecernos a sujetarle el paraguas un rato porque si no nos acababa sacando los ojos a todos de lo bajita que era.
Gracias a Dios llegaron los ponchos y pude mandar a la mierda el paraguas.
Foto al acabar los actos.

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