Nos despedimos de Praga y nos pusimos de camino a Leipzig.
Lo más interesante del viaje es que casi se nos acaba el depósito de gasolina, porque hacía un montón de kilómetros que no econtrábamos una gasolinera (sin exagerar, de 50 a 60 kilómetros), y mi tío decía: "Tranquilos, que piso un poco menos el acelerador, y a malas, llegamos a Leipzig". ¡UNA POLLA! El tío no bajaba de 130 kilómetros por hora.
Mi hermano fue inteligente y manejando el GPS nos hizo meternos por otra carretera que nos hizo dar la vuelta pero que nos llevó a la estación de servicio. Curiosamente, había un hombre tirado en la carretera con el coche sin gasolina. Nos veía igual, la verdad. Pasamos nervios, pero bueno, repusimos gasolina y llenamos los estómagos.
Llegamos al hotel, y después de estar un rato ahí, nos pusimos en marcha para ir al concierto de A Wilhelm Scream.
Estuvimos en primera fila, sin problema alguno.
AWS, impresionante, no tengo palabras... El guitarra solista, cómo no, el putísimo amo.
De vuelta al hotel, me di un baño, y me metí en la cama.

Ese monstruito que hay tirado encima de la cama era (junto a la bolsita de Haribo) parte del regalo mañanero del Hotel??
ResponderEliminarLa cara de JL en la foto no tiene desperdicio...