Nos levantamos bien pronto, a las cinco más o menos. Yo me lo había dejado todo preparado la noche anterior, así que no tuve problemas, fue desayunar fuerte, coger la mochila y salir a la calle. Bien abrigado, eso sí. No hacía mucho frío por la calle, pero aún así no se echaba de menos toda la ropa que llevaba encima.
Llegamos a la estación diez minutos antes de que saliera el tren, y todavía era de noche. No tardamos mucho en quedarnos "grogui", eso sí, con las alarmas puestas, ya que quedaban varios transbordos por delante. Deutsche Bahn es, ante todo, muy puntual (menos el día del Oktoberfest).
El camino fue más o menos tranquilo. Llegamos a Würzburg, y poco después llegó el siguiente tren que debíamos coger, a Erfurt. Nos montamos en él. Lo siguiente que pasó es que pasaron dos policías por el andén, mirando dentro del tren, y Pablo les pegó una mirada asesina de esas que pone él de "hijo de puta, me das asco", que en serio, un día le deberían partir la cara, porque uno no puede ir pegando esas miradas de "soy superior a ti" por la calle. ¿Qué ocurrió? Se subieron los dos policías y le pidieron a Pablo la documentación, y nos preguntaron que a dónde íbamos, quiénes éramos, qué pretendíamos hacer, etc.
Luego tuvimos que bajarnos en no sé dónde para coger otro tren. Pablo no quería preguntar, y si no llego a preguntar yo, nos quedamos en ese tren y a saber dónde acabamos.
A la hora y pico llegamos a Erfurt, donde ya cogimos el último tren a Berlín, que cerraba nuestro ciclo de siete horas metidos en trenes que nos llevaron por medio país.
Finalmente, llegamos a la estación de Berlín, donde nos encontramos con Fede.
Al salir, sacaron los mapas y comenzamos a situarnos, hasta que finalmente localizamos la calle donde estaba localizado el hostal. A continuación, nos dirigimos hacia allí, tuviendo que pasar por delante del Reichstag.
Por la puerta de Brandenburgo,
Después de instalarnos en el hostal, de hablar una mezcla de Alemán e Inglés y de encontrarnos una maleta ajena en la habitación (y nos dijeron que íbamos a estar solos), miramos los mapas y las listas de "qué vamos a visitar" que habíamos hecho antes de empezar el viaje. Lo que más cerca pillaba, era el Checkpoint Charlie.
Después seguimos la estela del Muro de Berlín, vimos el "museo del horror", que estaba al aire libre, donde antiguamente estaba el cuartel de las SS, con información y fotos de las ejecuciones de judíos. Fuimos a la Potsdamer Plazt y al Sony Center.
Estuvimos andando y dando una gran vuelta, recogiendo información y discutiendo qué podríamos hacer al día siguiente, hasta que fue hora de volver.
La maleta desconocida todavía seguía ahí, Fede y Pablo decidieron registrarla un poco, si alguien quiere ver fotos, tiene que ser en el Facebook.
La mujer porpietaria de la maleta llegó sobre las dos o las tres de la mañana, muy divertido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario