Resulta que la noche anterior llegamos a casa y nos habían metido a un francés. La mujer de Italia se había ido la mañana anterior. Pensábamos que íbamos a estar solos, pero bueno, tampoco estuvimos mal.
Desayunamos y fuimos al Reichstag, para hacer colar y subir a la cúpula.
Luego de estar en el Reichstag, quisimos ver un tour por un par de búnkeres que se utilizaron durante la Guerra Fría, pero no llegamos a tiempo, así que nos dirigimos al Castillo ese de Charlotte, pasando por la puerta de Brandenburgo y el Tiergarten.
Estuvimos haciendo un poco el capullo, y meándonos encima.
Cuando ya era tarde, estuvimos paseando por el Tiergante, y fuimos a la embajada española, incluso (fue un regalo de Hitler a Franco). Nos quedamos dormidos, Fede y yo, en un banco.
Luego de dar una vuelta, de estar en la estatua de la Victoria, y por la calle esa de Karl Marx, nos volvimos para casa.

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