Sobran las palabras.
Despues de un año y un par de meses, la familia de Bastian nos volvió a invitar a pasar un fin de semana en su casa. Obviamente, dijimos que sí, así que el viernes cogí las dos mochilas y la guitarra (que la tuve que llevar desde la Residencia a la estación, que no es poco), y nos pusimos en marcha.
Empezaba mal el día, ya que al llegar y subir al tren, dijeron que no se dirigía a Steinach, donde teníamos que hacer trasbordo, así que tuvimos que bajar, ir a la oficina de información a preguntar, y nos dijeron que esperásemos una hora, que salía un bus a Steinach, así que nada, nos hicieron la púa, y a esperar.
Luego, hablando con los conductores de los autobuses, a ver cuál llevaba a Steinach, nos volvieron a preguntar que si éramos franceses. ¿Es que tenemos acento francés o algo? Pero no, les dije que era español (a mucha honra), y que no entendía un carajo de lo que me estaban diciendo. Aún así me dijeron que hablaba muy bien, y la verdad, es que todo el mundo dice lo mismo.
Así que nada, al subirme al autobús, una chica me preguntó en español, pero sonaba extranjero, que si yo hablaba español (me había oído decir que era de España, así que...)
Al llegar a Steinach, bajamos del bus y nos fuimos para Ochsenfurt, donde...
Nos encontramos con la hermana de Bastian :P
Tras abrazos y besos y alegrías de volvernos a encontrar, dimos un paseo por Ochsenfurt mientras le preguntábamos todo lo que podíamos y más a Carmen, que, cómo no, hablaba muy bien Español hace un año, y ahora, pues prácticamente perfecto, con que esté unos meses en España, ya lo habla de lujo.
Poco después, nos montamos en el coche y fuimos hacia Tauberrettersheim, donde nos recibió la madre de Bastian, ya que el resto de los hombres no estaban en casa.
Qué sensación más buena... Hace un año estuve ahí mismo sin poder entender un carajo, y ahora le entendía casi el 100% de lo que decía, estaba muy feliz de poder contestarle todas las preguntas que nos iba haciendo, y Pablo seguro que también se sentía de lujo.
Escuchamos como llamaban a la puerta, y era Larissa que se había pasado a saludar. ¡Ha crecido un montón desde el año pasado! Estaba muy contento por volver a verla, y que estuviese bien. En estos momentos está haciendo prácticas en una farmacia, según nos contó. No se quedó mucho rato, se tenía que ir a su casa, que acababa de volver del trabajo, y nosotros nos quedamos listos para cenar.
Comimos la primera cena hecha por una madre en todo el tiempo que llevamos aquí, lo cuál lo agradecieron tremendamente nuestros estómagos, ya que la madre de Bastian, cocina muy muy muy bien :P
Carmen nos informó de que una amiga suya, de clase de Español, quería pasarse a conocernos, y se pasó, muy simpática, se quedó con nosotros hasta que fue hora de irse a dormir. También aparecieron Andy (qué bueno poder entender y hablar con él también, jajaja), y Larissa nuevamente. Le tuvimos que dar clases de geografía, porque no tenía claro donde estaba España, qué se le va a hacer, jajaja.
Por lo que respecta a ese día, no mucho más, hablamos hasta que fue hora de retirarse.
Al día siguiente, el sábado, me levanté sobre las siete y media, me duché y bajé, porque todo el mundo estaba durmiendo, entonces me encontré con la madre, que me dijo que hacía mucho frío fuera y que cogiera una chaqueta de Bastian, así que me dio una chaqueta y una llave para entrar en casa cuando quisiera. Le pregunté que si podía ayudar en algo, pero me dijo que no.
Así que me fui solo a dar una vuelta por el pueblo, tal vez una media hora o un poco más, en la que no paré de hacer fotos. Y la panadería, Dios, estaba a rebosar, no paraban de llegar coches, y la madre de Bastian me explicó que la gente venía de otros pueblos a comprar, y es que, de verdad, es la mejor panadería que conozco, todo está bueno pero a más no poder. Lloro por no tener una panadería Schmitt en Ansbach.
Al volver, la madre ya había preparado el desayuno, así que nos sentamos a esperar, llegó Andy, y luego Carmen, así que atacamos a la cesta de productos recién traída de la panadería.
A las 11:45 teníamos que coger un autobús con todo el equipo de fútbol del pueblo. Larissa dijo que no podía venir, y me dio su carraca, con los colores de la bandera Alemana, para que la hiciese sonar cuando marcasen un gol. Se ve que es tradición, ir a Tauberrettersheim y ver un partido del Taubertal. Me encontré con el señor Schmitt, y le saludé muy contento por volver a verle.
Más tarde subió Fretsch, ¿quién no se acuerda del crack de Fretsch?
Cogió el micro y anunció que habían dos invitados especiales de España, que el año pasado también estuvieron en un partido pero que perdieron, a ver si esta vez había suerte. Así que después de eso, muchos de los jugadores preguntándonos, y también preguntándole a Carmen, pues esas cosas que se suelen preguntar cuando no conoces a alguien y tienes curiosidad por saber lo básico de cada uno.
Llegamos a Bühlerzell, donde se jugaba el partido. Pablo y yo dejamos a Carmen hablar con la gente del pueblo que había ido hasta allí y nosotros nos fuimos a dar una vuelta larga por los bosques de alrededor, para hacer fotos del Otoño.
Seguidamente, volvimos para ver empezar el partido, que se desarrolló sin pena ni gloria por parte de los dos equipos. Yo en todo momento tenía la carraca en la mano, esperanzado de poder hacerla sonar, pero llegamos al descanso con un 0-0.
En la siguiente parte, el árbitro pitó un penalty a favor de Bühlerzell, que lo transformaron en el 1-0. Quedaba muy poco para el final del partido, pensaba que era una mierda, que fuésemos los dos años al pueblo y los dos años tuviésemos que sufrir caras largas. No obstante, los mamones marcaron un gol en los últimos diez segundos antes de que acabara el partido, y la gente se puso a gritar como loca y yo hice sonar la carraca con todas mis fuerzas. Nos llegó Michel, un hombre del equipo, y se nos puso emocionadísimo gritando "Das ist Fussball, das ist Fussball, Torres, Torres!!!", y nosotros afirmando y contentos de que no hubiesen caras largas, con un 1-1, ellos lo celebraban como si fuera una victoria.
Fretsch y Andy, encantados.
Lo primero que hicieron, fue traer una caja de cerveza. Fretsch abrió una y me la dio, y se las dio a casi todos los presentes. Yo le dije a Pablo: "Es la primera vez que me voy a beber una"; Y Pablo me dijo: "¿En serio?". Yo quería unirme a la celebración, pero es que sé que la cerveza me sabe como a ******, perdón, que se ha rayado el teclado, me sabe como a mierda, así que la mantuve en la mano esperando endosársela a alguien. Carmen lo dijo en voz alta, y el primero que acudió fue el señor Schmitt, le dije que no bebía alcohol, y me dijo: "¿¿¿EN SERIO??? ¿NADA DE NADA?". Yo explico que a lo mejor en Navidad y nada, una copa de lo que sea que pongan para brindar, y aún así me lo tengo que beber del tirón y sin respirar, jajajaja. Así que él encantado. Fretsch trajo cava o champán o algo de eso, y una copa sí que me bebí, pero del tirón. Todos brindamos, así que no era cuestión de tener las manos vacías. Fretsch y Michel se pusieron a cantar una canción que hay que decir, era bastante pegadiza, y además no lo hacía mal, jajajaja, con representación incluída y todo. Fue muy divertido.
Luego estuvimos un poco en la casa del equipo local, donde siguieron bebiendo y cantando, y nosotros pudimos hablar más con Michel.
A la hora de volver, Pablo intentó dormirse en el autobús, pero fue prácticamente imposible, porque todos estaban cantando como si hubiesen ganado la Copa de Europa, y Fretsch iba tropezándose por ahí. En una me puso el sobaco en la cara y le dije "TEN CUIDADO" por no decirle algo peor. No olía demasiado bien.
Poco más, canciones del equipo y del país, celebración en el autobús... Pausas para mear, hubieron tres o cuatro, creo, porque todos habían bebido bastante.
Le dije al señor Schmitt que debería abrir una panadería en Valencia, que yo iría a comprar todos los días, y el hombre empezó a reírse diciendo: "¿Yo? ¿Yo?" :P Le hablé de usted, pero me cogió del hombro y me dijo: "Tú". En Baja Franconia prefieren que se les dirija en modo amistoso, pero aquí, en Ansbach, que es Media Franconia, yo no me quito el "Usted" de la boca, y de momento sólo me ha corregido la señora Hedderich, porque quiere que en Español se la tutée :P Poco más, estuvimos hablando un rato hasta que llegamos al pueblo.
Al llegar a la casa, un olor tremendamente bueno nos invadió, el olor a la torta de verduras que había hecho la madre de Bastian, que en estos momentos se encontraba con el padre viendo una obra de teatro o algo así. El padre había llegado ese día de trabajar.
Comimos esa comida tan buena hasta que fue hora de irse a la fiesta de Halloween, así que mientras tanto me entretuve tocando un poco la guitarra, y Pablo se puso a ver la TVE, que estaban haciendo un reportaje sobre Pujol, creo.
En la fiesta nos encontramos con Karina, con Kerstin, con Julianne, con Larissa, con Cristoph, con Andy, y con algunos amigos más del pueblo, así que de lujo. Carmen me puso un Spezi en la mano, y yo ya era feliz, sólo faltaba que no fumase la gente, pero mira, qué se le va a hacer. Estuvimos un rato hablando con Julianne (hermana de Larissa), que el año pasado no pudimos hablar, obviamente, debido a que no podíamos hablar Alemán y ella se tenía que ir cuando fuimos a tomar el café a su casa. Y bueno, mejor opinión de esa chica ya no puedo tener. Eso sí, casi me deja sordo, porque ella habla muy fuerte y claro, para entender Alemán con la música tan alta, te tienen que hablar al oído. Creo que todavía me duele.
Cuando se fueron la mayor parte de amigos de Larissa, se nos unió al grupo con un par de amigas suyas, que precisamente habíamos visto en el autobús, y una era la hija de Michel. Estuvimos hablando hasta que se fueron. La música era muy buena, durante un trozo pusieron Green Day, Billy Tallent, Linyrd Skynyrd y bastantes grupos de rock, y también música antigua. La verdad es que fue una de las fiestas en la que mejor me lo he pasado, más que nada porque la mayor parte de la música me gustaba, y se podía hablar de muchas cosas interesantes.

Lo peor, el Hip Hop Alemán.
Quedamos con Larissa y Julianne el día siguiente, ya que también es tradición que la madre nos invite el último día a tomar café y algunos dulces en su casa. Larissa entonces se despidió al estilo Español, con dos besos, que Carmen le había dicho que España la gente se despedía así. Claramente, despedirse con dos besos no es cosa de Alemanes, jajajaja.
Julianne se quedó con nosotros, y poco después nos marchamos con ella, con Carmen y con Andy.
Julianne nos acercó en coche y nos despedimos. Andy se quedó a dormir. En Alemania es normal que el novio se quede a dormir en casa de los padres de la novia, siempre que la pareja sea un poco estable, yo me quedé loco, me lo contó Chris en Valencia hace unos meses.
Eran las cuatro o así, y me metí, después de una ducha, en la cama.
Me levanté a las once, carajo.
Bajé y Pablo ya estaba sentado, había desayunado, mientras que Carmen todavía no se había levantado.
Poco después apareció Wolfgang, el padre de Bastian, y me alegraba un montón de verle. Estuvimos un buen rato hablando, él, Pablo y yo, de todo un poco, igualmente con la madre, que ya se había puesto a preparar una comida, que, exquisita, es poco para calificarla.
Luego de comer se fueron a la misa del día de todos los santos, mientras que Pablo y yo nos quedamos preparando todo para luego irnos escopetados.
A la vuelta de la misa, nos fuimos con Carmen y sus padres a dar una vuelta. Ellos se iban al pueblo de al lado por un camino que iba pegado el río, a las viñas y al bosque, todo muy bonito, mientras que nosotros a mitad de camino nos dimos la vuelta para que tuviéramos tiempo suficiente para tomar algo tranquilamente con los Schmitt.
Cogí la guitarra, y justamente los Schmitt volvían de pasear.
La madre nos dio un buen apretón de manos, y cuando nos oyó hablar dijo: "¡Vaya, pero si habláis muy bien el Alemán"; A lo que yo contesté: "Al menos, mejor que el año pasado"; y tras unas risas y saludar al señor Schmitt, nos metimos en la casa, recordando cómo fue el café del año pasado. Estaba ya todo listo en la mesa, así que la madre sacó las tartas que había hecho, la abuela también había hecho una, pero no estaba. Madre del amor hermoso, qué tartas, qué pinta, y lo buenas que estaban... GOTT.
Hablamos mucho y muy agradablemente con los señores Schmitt y las hijas, un poco de todo, de la situación en España, de cómo era la gente aquí y allá, cómo se organizaba el sistema escolar (una de las cosas de las que más se habla, ya que aquí la organización en ese tema no tiene nada que ver con la Española). Larissa estaba a mi lado, y quitó la nuez que había en su trozo de pastel, le dije que era muy rara y me la comí. Todos se rieron, y el señor Schmitt me preguntó que si habían nueces en España. Obviamente, las hay, así que contesté con un "Naturalmente". Las hijas se rieron, porque sabían que en España tenía que haber nueces por fuerza, así que le empezaron a decir al padre que cómo preguntaba eso, pero claro, desde el cariño de las hijas, nada a mala leche :P

La madre nos dijo que ellos tenían que ir a España también a vernos, y yo le dije que lamentándolo mucho, no podría hacer una tarta como la que había hecho ella, a lo que todos se rieron, y el padre preguntó: "Pero podéis hacer una Paella"; y Pablo y yo: "Claro, claro, eso sí no podemos". La madre me dijo que si mi madre hacía tartas, las haría mejor que ella, y yo le dije: "A mi madre le sale todo bueno, pero una tarta así, no la hace" xD ¡Perdona, mamá, pero es que es verdad! :P
Después de estar un rato hablando, nos íbamos a meter en la salita, pero le dije a Larissa que yo no me podía ir de Tauberrettersheim sin tocar un rato con ella, así que los dejamos a todos en la salita y nosotros nos quedamos en el comedor.
¡Claramente, ha mejorado en el manejo de la guitarra!
Le pregunté que si podía tocar la base de "Entre dos aguas", pero resultó demasiado difícil, me dijo que todavía no estaban aprendiendo a puntear, únicamente a perfeccionar los acordes, así que, ¿qué tenemos si juntamos un Re, luego un La, un Si menor, un Fa sostenido menor, un Sol, un Re, un Sol y un La? La base armónica perfecta para un Canon de Pachelbel, y también para un friki como yo que por lo menos se sabe el punteo molón de la canción.
Es una mierda tocar solo...
Con la guitarra española de Larissa tocando los acordes y mi guitarra acústica el punteo, aquello sonaba... Para mí, es de lo mejor que he oído en mucho tiempo, ya que cuando tocas solo, nada más toques con otra persona y suene bien, ya te emocionas y te alegras de ver que solo suenas mal, pero con más gente, la cosa suena mejor. Felicité a Larissa y siguimos practicando un poco más.
No mucho más, porque Carmen salió en menos de media hora y dijo que nos teníamos que ir. Estaban todos mirándonos, así que le dije a Larissa que una vez más y me tenía que ir. Así lo podían escuchar todos.

Se quedaron alucinados, Julianne (Kerstin se había ido tras hacernos una foto todos juntos), cogió la cámara y nos hizo una foto, que no creo que tarde mucho en pedírsela. La madre dijo que desde luego sonaba mejor que cuando Larissa tocaba sola, y me dijo que tocaba muy bien. Yo le dije eso, que tocar solo era muy aburrido. Ella dijo que desde luego la armonía entre dos personas era mucho más bonita. Yo lo que sé es que me había encantando lo que había sonado, e igualmente Larissa. Es una putada también, una de las mayores ilusiones que tengo es tocar con ella, y es lo que menos puedo hacer, menos incluso que el año pasado. La próxima vez que vaya, en unos meses, supongo, tengo que dedicar dos o tres horas en mi horario de visita.
Dios, qué pena ^^U
Nos bajamos en seguida. La madre de Larissa nos preguntó que si nos había gustado las galletas que nos mandaron el año pasado por Navidad. Aquél paquete tan bueno... Fue una pena porque casi todas estaban rotas, así que me las comí yo, jajajajaja. No les iba a llevar restos a Pablo y a Fede. La madre nos dio una especie de torta (no me acuerdo del nombre), que había hecho para nosotros, así que de nuevo, agradecidos a más no poder. Nos dijeron que teníamos que volver a verles.
Yo les había dicho durante la merienda que ya sabía por qué había venido a estudiar a Ansbach, y era para poder tomar el café con los Schmitt, a lo que obviamente siguieron muchas risas y mucho parloteo por parte del señor Schmitt, que hablaba MUY rápido, y Julianne le tenía que frenar casi siempre para recordarle que estaba hablando con gente que todavía no podía entender muy bien el idioma.
La despedida en el recibidor... Fui primeramente a darle un abrazo a Julianne, pero dijo que vendría con nosotros a la estación, para acompañar a Carmen (serían las seis menos algo y ya era de noche), así que me despedí de Larissa con un abrazo y dos besos, mientras que Carmen explicaba que eso en España era normal (no quería que el padre de Larissa me partiera el cuello), a la madre le di un abrazo (ella seguramente me iba a dar la mano, al estilo Alemán) y le dije nuevamente que muchísimas gracias por todo, me quedé corto dando gracias. Al señor Schmitt, le apreté la mano con mis dos manos, que casi se quedaron cortas, y le dije: "Señor Schmitt"; a lo que saltó riéndose y diciendo: "¡¡¡Ya te dije ayer que me llamaras de tú!!!"; a lo que yo contesté que lo sabía. Quería despedirme dejando buena impresión, así que me pareció la mejor manera.
En fin, se estaba cerrando nuevamente una visita a Tauberrettersheim. El año pasado lloré un poquillo en el aeropuerto al despedirnos de Bastian, creo que se quedaron locos, pero es que yo tenía mucha pena porque sabía que no nos íbamos a volver a ver hasta por lo menos medio año después, y fue exactamente así. Cuando vino en febrero y ahora no había lugar para los llantos, porque me alegraba de haber pasado un buen rato con ellos, y sé que no estoy muy lejos.
Estuvimos un poco con los padres de Bastian y nos hicimos unas cuantas fotos de recuerdo, hasta que finalmente, llegó Julianne y nos despedimos, al igual que con los señores Schmitt, un abrazo y un fuerte apretón de manos. Nos dijeron que cuando quisiéramos volver, que ya sabíamos lo que había que hacer. Aún así todavía tardaremos unos meses antes de volver a ir, creo que nos iban a invitar a hacer algo por Navidad, joder. Por eso yo quería que mi familia viniese aquí, para no perdernos la Navidad en Alemania, que en un país tan tradicional hay un montón de cosas que ver por esas fechas, como los Mercados de Navidad de Nuremberg, por ejemplo.
Nos despedimos, nos montamos en el coche, y fuimos a Ochsenfurt, donde estuvimos hablando con Julianne y Carmen durante el camino y durante la espera en la estación. Carmen, al bajar del coche me preguntó: "¿Te has dejado algo?"; Y yo le contesté en Alemán: "Sí, mi corazón permanece en Tauberrettersheim"; Y ella puso ojitos de "qué bonito" y dijo: "Ooooh"; Luego lo pienso y es una subnormalidad, no sé por qué lo dije, y además, lo dije mal, jajaja.
Finalmente, llegó el tren, así que rápidamente, un par de abrazos y un par de besos, un gran agradecimiento y corriendo dentro del tren. Las chicas sacaron dos pañuelos y se pusieron al lado de nuestra ventana para despedirnos, Pablo hizo lo mismo, pero yo no tenía pañuelos a mano :P Así que desde la ventana les dije que se cuidaran y que esperaba poder volver a verlas antes de que pasar un año entero.
Y el tren se alejó, volvíamos a Ansbach, comentando lo perfecto que había sido ese fin de semana. Ahora cuando lo escribo me entra la morriña. Pero ya se sabe, lo bueno es mejor si no dura mucho, ya que no hay que aborrecerlos, así que una pausa de vez en cuando está bien.
Nos bajamos en Steinach y nos subimos en el autobús. El conductor le dijo a Pablo que gracias por haberle traído eso, refiriéndose a la torta que nos había dado la señora Schmitt. Pablo se giró y me dijo: "No le queda".
Así que nada, de vuelta en Ansbach, el pijama puesto, y a sacarse de la cabeza la felicidad, pues hoy, lunes, había clase... Dios.
Llevo casi dos horas escribiendo, espero que si alguien tiene estómago (seguramente mi madre llegará hasta aquí), no se haya aburrido mucho, leyendo cómo otras personas son felices :P
Sin más dilaciones, me despido hasta la próxima entrada.
Qué buena está la torta :P



Que sepas parra que yo tambien he llegado hasta el final de la historia.... :P No esta mal, no me vendria mal un poco de esa tarta que ya no debe de quedar ni el envoltorio.
ResponderEliminarCarlos S.