Al dejar Leipzig, también pasamos por Bamberg, pero ni bajamos del coche, fuimos directamente a Nuremberg, del cuál, el primer destino, fue la tribuna del Zeppelin, ya que la última vez era prácticamente de noche, y queríamos ver más.
Antes estaba todo lleno de columnas, pero las volaron porque había "peligro de derrumbe" (o que era buena materia prima para otra construcción).
Luego quisimos ir al Ehreshall, no me acuerdo como se llama exactamente, y de camino pasamos por un edificio Nazi (se puede ver la silueta del águila y de la esvástica), que ahora alberga un Burguer King. Creo que no existe humillación mayor.
El Ehrenshall, una pasada. Está cerca del Dokumentationszentrum, y era un monumento erigido a las víctimas (No sé si de Alemania o de Nuremberg) durante la primera y la segunda Guerra Mundial.
En la siguiente foto, de fondo, el museo de las seis horas, dentro de otra de las construcciones imperiales de Hitler.
Por la parte de atrás, se hallaban los arcos. Mi hermano dijo sabiamente: "Es mirando las fotos que te das cuenta de donde estás"; y estaba ahí esa foto de Hitler saludando al monumento, y todo lo que es ahora un parque, antes era una planicie enorme y al fondo se contemplaban las gradas reservadas para los peces gordos.
Madre del amor hermoso, ojo.
Luego de ello, pues fuimos al castillo, donde mi hermano se hartó a tomar fotos. Nos tomamos algo en el Café & Bar Celona (tiene truco), y luego pues estuvimos por el Mercado de Navidad hasta que fue hora de retirarse, así que nos volvimos a Ansbach, con el propósito de reservar una habitación.
El Molino estaba cerrado, y mi hermano les dejó un regalito en las cercanías.
Lo siguiente fue el Plantengarten, otra vez, donde el hombre mayor, que esta vez me entendió, nos dio la llave de otra habitación. Mientras el tío esperaba en la puerta, nosotros dejamos las maletas en la nueva habitación.
Al salir, mi tío estaba en doble fila, pero dentro del coche, y un alemán se metió en un coche que estaba aparcado en la zona azul, resulta que fue a tirar marcha atrás, pero nada más intentarlo, se bajó del coche enfadado a más no poder y empezó a decir cosas (yo no oí un carajo), pero muy muy enfadado, haciendo señas y tal. Mi tío hizo muestra de la caballerosidad española, y yo no tuve otro remedio que reírme.
Cenamos nuevamente en Toscana, donde ese pedazo de crack de Grecia nos atendió.
Al despedirnos, le dije que mi hermano y mi tío se volvían a España al día siguiente, y nos dijo: "Esperen, que les enseño algo". Mi hermano y mi tío pensaron... Bueno, quien lo quiera saber que les pregunte :P En el brazo, el hombre tenía una parte de carne en la que no tenía pelo. Resulta que cuando era niño la reina Sofía utilizó fondos de la corona española para ir a vacunar a niños en Grecia, y el hombre esta muy muy agradecido con la reina y con España, no dejaba de tocarse el corazón. Era muy entrañable. La próxima vez dijo mi hermano que le traería una foto de los reyes de España, jajajaja.
Lo siguiente, en la habitación un rato, y mi hermano me acompañó a despedirse de Pablo y a hacer la colada.
Luego nada más, despedida y al día siguiente, un paseo por l'Orangerie, y la despedida.
A mi hermano le encanta que ponga esa cara ^^U

La cara empieza a dar más miedo conforme pierdes más peso y el volumen capilar aumenta!
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